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6 meses de Tagirrelatos

Hace poco más de medio año decidí retomar,  tras un paréntesis demasiado largo, una afición que tuve desde niña. Decidí volver a escribir. En realidad no puedo decir que lo hubiera dejado, durante el mencionado “cese” seguía escribiendo: escribía canciones de rap. La farándula no era para mí y tras unos años inolvidables en la música retomé mis estudios y seguí escribiendo: escribía trabajos académicos. Los estudios terminaron (en realidad no, yo nunca dejo de estudiar) y, aunque sigo con mis artículos, tomé la decisión de volver a escribir relatos y lanzarme a los microrrelatos, algo nuevo para mí. Opté por escribir en un blog, crearme mi espacio, compartir mi ilusión.

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Este sitio cumple 6 meses y mi valoración de la experiencia no puede ser más positiva. En este tiempo he dado a conocer 27 de mis tagirrelatos; de ellos, 3 han sido publicados y 2 han resultado finalistas en certámenes. También he recibido un Premio Dardos.

6 meses / 6 alegrías 🙂

He tenido la oportunidad de conocer a gente increíble y de leer a escritores excelentes. Eso también se lo debo a este blog.

A los que habéis llegado hace poco os invito a leer mis entradas antiguas. Durante esta semana iré subiendo a la página de Facebook y a Twitter todos los tagirrelatos desde el más antiguo hasta el último.

Muchas gracias por leerme. Ahora a por el año.

Entrevista a Gisela Martinez Ortiz (primera finalista en el I Certamen Literario Madrid Sky)

Entrevista que me hizo Primaduroverales tras haber quedado 1ª finalista en el Madrid Sky. Saludos a todos.

Blog y taller literario del grupo de escritores: Primaduroverales

SAM_2612_ Gisela Martínez Ortiz es una mujer polifacética que nació en Lérida, pero ella se considera de muchos sitios, de hecho, ya lleva ocho años viviendo en Madrid, por lo que sus amigos dicen que está “madrileñizada”. Es historiadora del arte y museógrafa, de ahí que le encante visitar museos. También es una mujer apasionada por los idiomas (habla cinco) y dice que mientras su cabeza se lo permita seguirá estudiando más. Actualmente trabaja como profesora de idiomas. Su autora preferida es Amélie Nothomb (existe una similitud entre la vida profesional de estas dos mujeres). Gisela había ganado anteriormente algún certamen en el colegio y en el colectivo cultural de su barrio, pero esta vez ha conseguido ser la primera finalista en el I Certamen Literario Madrid Sky, en el que espera volver a participar.

Gisela, ¿por qué escribes cuentos?

Hasta la fecha, mi vida no ha sido todo lo convencional que cabría esperar. He vivido en…

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Incongruencia

Sobre el asfalto parecían haber desaparecido para siempre las huellas del invierno más frío que jamás había vivido la ciudad. Tras semanas de nevadas sin cese, el autobús pudo circular por primera vez sin cadenas y llegó a la estación a la hora prevista. Cuando el vehículo se detuvo, Silvia experimentó una sensación extraña a la que los demás pasajeros parecían ajenos. Bajó desconfiada, cogió su maleta y se dirigió a la salida, recelosa por no ver a ningún viajero esperando en los andenes.

Normalmente caminaba ligera, pero en aquel espacio de tiempo no pudo evitar contagiarse del ritmo estático del lugar: sin ruidos, sin movimientos, sin personas. Las tiendas del recinto estaban cerradas y las pocas que no, vacías. Salió a la calle y el panorama que encontró allí no difería demasiado del que había en la estación salvo por el calor reconfortante que ofrecía ese sol que tantos meses había tardado en dejarse ver. Se puso las gafas oscuras y miró a su alrededor. Debería haber actividad en esa zona y sin embargo no había nadie; tampoco circulaba vehículo alguno. Corrió angustiada tirando de su maleta coja de una rueda calle arriba hasta el parque y allí subió al primer otero que halló. Hasta donde alcanzaba su vista, Madrid estaba vacía de seres humanos. Madrid vacío

En un instante de lucidez sacó su teléfono. No había red disponible. Dejando atrás su equipaje corrió de nuevo hacia la estación, con la vana esperanza de encontrar allí a alguno de sus compañeros de trayecto. No estaba acostumbrada a correr al ritmo de la desesperación y sentía un calor doloroso en sus pulmones, pero no se detuvo hasta que llegó, exhausta, al andén 16.  Allí seguía estacionado el autobús, pero no había rastro de ninguna de aquellas personas ni de cualquier otra.

Se dejó caer en un banco para recobrar aliento y se percató de que le dolía mucho el tobillo derecho, reminiscencia de una antigua lesión. En aquel momento empezó a llorar, más que por miedo,  por la angustia de no comprender un hecho que escapaba a cualquier razón lógica. Ella era científica y como tal, estaba acostumbrada a deducir en base a la ley de causa y efecto, pero aquel suceso no ofrecía pista alguna de su génesis.

Salió de nuevo a la calle, un poco por inercia. Caminó sin pensar, despacio y sin destino premeditado. Atravesando las vías levantó la mirada para ver si se aproximaba algún tren y en aquel momento sintió una especie de cortocircuito en su cabeza: lo que estaban viendo sus ojos era el mar. De repente su tobillo dejó de doler  y ya no podía notar el calor del sol. Aquello no podía ser el mar, no en Madrid. Se estaba volviendo loca; o estaba soñando, pero no podía despertar. “¡Quiero salir de aquí!”

– El pulso se acelera por momentos, ¡hay que desconectarla ya!

– Silvia, no ha salido bien. ¿Otra incongruencia?

– El mar – manifestó cuando se orientó y recordó porqué estaba allí.

– ¿El mar?

– Había mar. ¿Cómo demonios ha puesto mi cabeza un mar en la simulación? Estaba perfectamente diseñada para que mi mente no pudiera sabotearla.

Cogió la grabadora y expuso: “Prueba número nueve. Siguen surgiendo incongruencias en los entornos de realidad virtual. En la escena del fin de la  humanidad, en el diseño de Madrid, aparece el mar…”

Primer finalista del certamen Madrid Sky