Capítulo 4 – Reset 2111

Capítulo 4

Antes de Reset Marcela trabajaba en Psicotekfar una compañía privada que se dedicaba a investigar y comercializar los más innovadores tratamientos para la depresión y la angustia existencial. Empezó a trabajar durante el doctorado, mientras preparaba su tesis sobre el impacto psicológico del fracaso de la regeneración celular en los sujetos del ensayo clínico. Todos los voluntarios que se habían alistado para ser los primeros milagros humanos que rejuvenecerían en lugar de envejecer lo habían hecho convencidos de que el estudio sería un éxito. Los ensayos en ratones y en órganos humanos clonados habían salido bien, de modo que nadie podía aventurar que la aplicación del tratamiento iba a resultar un desastre en las personas. Las primeras semanas, todos los sujetos sin excepción manifestaron un rejuvenecimiento celular evidente y sin efectos secundarios, pero al llegar a la quinta o sexta semana se generó en todos ellos un efecto rebote que los llevó a envejecer a un ritmo muy superior al normal. Más de la mitad de los participantes en el estudio falleció a los pocos años a causa de enfermedades tradicionalmente asociadas a la vejez. Ninguno de ellos tenía más de treinta y cinco años. El ensayo fue inmediatamente clausurado y se prohibió la investigación sobre la regeneración celular. Las esperanzas enteras de la práctica totalidad del globo estaban puestas en ese tratamiento experimental y toda la bonanza que traería; el golpe fue muy duro. Tal vez en otro momento, en otro lugar, la sociedad podría haber aprendido algo de aquel revés que acababa de sufrir, pero no fue así. Lejos de revertirse el culto exacerbado a la juventud, este se magnificó, dejando tras de sí una legión de mayores derrotados, jóvenes deprimidos y niños angustiados. La sociedad más enferma de toda la historia de la Tierra.

Siendo la más reputada especialista en depresión causada por la imposibilidad de rejuvenecimiento celular en un mundo globalmente deprimido, a Marcela Salazar le iba muy bien en su vida profesional. No se podía decir lo mismo con respecto a su vida personal. Se casó demasiado joven con un hombre que dejó de amarla demasiado pronto. Tuvieron hijos con la vana esperanza de arreglar el matrimonio y sí, lograron crear una familia a todos los efectos funcional, pero Marcela jamás se sintió feliz fuera de su lugar de trabajo. Vivía por y para Psicotekfar y el estudio de la depresión y la angustia existencial. La de los demás, no la suya propia.

Cuando todo estalló con la llegada de Reset y su familia fue una afectada más como tantas otras, pudo darse cuenta de que ella era también una víctima de la sociedad enferma, nadie estaba a salvo. Ver el mundo desde el otro lado a nivel personal le hizo ver su trabajo desde el otro lado a nivel profesional. En enero de 2112 renunció a su puesto en Psicotekfar y se unió a Recuerda. Había decidido dejar de luchar contra las consecuencias para empezar a combatir las causas.

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