La cita

lacitaVolvió una vez más al baño para retocarse el maquillaje. Estaba sudando, por el calor y por los nervios. Sobre todo por los nervios. Metió el brazo derecho en aquel universo entero que era su bolso y refutó la descabellada teoría americana de que los agujeros negros no existen; el paquete de pañuelos se había esfumado, y estaba completamente segura de haberlo puesto allí antes de salir de casa. Abrió cada una de las puertas de los servicios en busca de papel higiénico, pero no hubo suerte.  Comprobar que definitivamente no iba a poder secarse y eliminar los incómodos brillos del maquillaje la puso aún más nerviosa y la hizo sudar más. Pensó en volver a casa. No pasaría nada. Su vida no estaba tan mal, la soledad está sobredramatizada.

Pero eso tendría que haberlo pensado antes de registrarse en aquella Web. ¿Por qué buscar la seguridad  tan lejos de una misma? No debería haber mentido con respecto a la edad. Los años ya le habían pasado la factura. Definitivamente no aparentaba treinta y cinco. Otro nudo se formó en su estómago. Más sudor. Había saturado los colores de la foto de perfil hasta el punto de ocultar toda imperfección que pudiera revelarla humana. Probablemente él se sentiría decepcionado en cuanto la viera. Aún estaba a tiempo de regresar. No. Seguro que aquél que se aproxima desde el pasillo de facturación es el hombre.

–       No luces como en la foto.

Silencio. Perfil bajo.

–       Aquí están el billete y el visado. En este sobre, el resto de la documentación. En este otro está tu parte. Arregla ese maquillaje.

Cuando tuvo los papeles en sus manos sintió que el estómago iba a salírsele por la boca. Su pulso se aceleró, el sudor no le dio tregua. Novia por correo. ¿Por qué buscar la felicidad al otro lado del mundo? ¿Cómo iba a vivir en un país cuyos científicos dicen que los agujeros negros no existen? Por lo menos en Rusia la ciencia es seria.

Pensó en huir. No pasaría nada, el contrato que había firmado no era legal. Pensó en volver a casa, al fin y al cabo, su vida no estaba tan mal. Tal vez la pobreza está sobredramatizada. Tal vez.

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