Desvarío Rosa

acuarelaMi corazón sangraba constantemente. También lloraba mucho, cada día. Sangre diluida en lágrimas. Ni siquiera tenía la fuerza de la sangre de guerra. Color pastel, una acuarela.
Cada cual tiene que jugar las cartas que la vida le ha puesto enfrente; yo tenía una acuarela rojo pastel. Había que echarle imaginación. Podía permitirme un merengue, así que lo compré. Lo mezclé con lo mío, se volvió rosa: rosa pastel azucarado. Así es como me convertí en escritora de novela romántica.

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